5 MARZO 2009

Concierto café del archivo, unas palabrillas de ánimo por parte de JAM Albarracín.

CUTILLAS Y LOS AUTÓNOMOS

“Versatilidad brutal”

 Cantante, guitarrista, compositor, agitador cultural y motor de toda una generación de cantautores que utilizó el rebufo de su ilusión para entrar en la escena, Jesús Cutillas es el último gran referente de la canción de autor en Murcia, además del “culpable” máximo de la buena salud con que esta escena ha gozado en los últimos años.
  Tras publicar tres álbumes en tres años y luego descansar otros tantos, Jesús Cutillas regresó a la palestra discográfica en 2007, pero esta vez lo hizo acompañado por su hermano Pepe y al frente de Los Autónomos, banda, como su propio nombre apunta, de formación variable. Así los Cutillas entregaron “Por la causa”, un disco de 17 canciones en el que dan rienda suelta a su imaginación desbordante y a su ausencia de prejuicios en una especie de tratado de versatilidad brutal.

  Cutillas y sus Autónomos ofrecerán un directo tremendamente ameno. Variado, dinámico, participativo, entrañable, original. Canciones esgrimidas con un punto de escepticismo y dos de ironía, tres de esperanza y cuatro de diversión, que a fin de cuentas sólo es música y el mundo no se arregla en una canción. El suyo, insisto, es un directo atípico en el que tendrán influencia las circunstancias del momento. Un concierto que a buen seguro estará preñado de baladas impacientes, de habaneras insumisas, de jotas ‘cabreás’, de himnos politeístas, de sevillanas minimalistas y de otras rarezas vitales.

  El profe Cutillas visita por fin el Café del Archivo. Era de ley, démosle la bienvenida.

 * Tras el concierto gratuito se obsequiará al público con un CD original de “Por la causa”.

 

13 DE JULIO 2008

NACIÓ MARTÍN MARTÍNEZ ESCUDERO. Bienvenido a la parte de fuera de la vida.

A partir de ahora no voy a buscar conciertos (o mejor dicho, ninguno, porque antes no es que me moviera mucho, no). Por experiencia sé que un niño es algo serio y que te exige todo tu tiempo. Dos va a ser muuuuuuuucho más exigente (y placentero) seguro. Pero si me llaman me encuentran y participo.

 

(JUNIO 2007) HOMENAJE A JESÚS CUTILLAS - CRÓNICA INTERNA

(la externa la podéis leer aquí, imágenes incluidas)

Iba yo tan tranquilo por la calle cuando al pasar por la luna del Ítaca y saludar a los que había dentro, María me hizo leer un cartel fotocopiado que había en el cristal... qué pone qué? no me dio tiempo, me arrastraba dentro y entraba por la puerta y en el cartel iluminado aparecía el mismo cartel PERO EN COLOR, que qué??? y entré en el bar y todo el mundo me miraba en plan cumpleaños feliz y hasta creo que alguien aplaudía (¿o eran todos?). No, no era una sesión de sorpresa, sorpresa secreta y televisada era un HOMENAJE, qué? a mí? ¿y esto a quien se le ha ocurrido que yo no me he enterado y no lo he estado preparando sólo por el placer de ver la cara de bobo del homenajeado... je, je, je... estas cosas se me ocurren a mí!!! pero no, demasiado tarde, mi cuerpo quería salir del local (cuánta presión, la hostia!) pero entre Antonio Castro (CÓMPLICE NECESARIO) y Domingo (CÓMPLICE NECESARIO) no me dejaron, era el tiempo de dejarse querer, mujer... mi cuerpo no salió, pero mi capacidad de asombro (mi otro yo) se quedó en la puerta observándolo todo desde fuera. Una carcasa sonriente (Platón dixit) se sentó en el trono del centro del bar y se preparó para el desfile triunfal. ALGUIEN ESTABA CANTANDO MIS CANCIONES COMO A MÍ SIEMPRE ME HA GUSTADO CANTAR LAS DE OTROS, esto es, destrozándolas y volviéndolas a montar, buscando qué tenían por dentro y conectando... esto es, alguien me estaba hablando en mi idioma.
Joder!!! que nadie se extrañe de que al final me quedara en pelotas, sólo era lo que me pedía el cuerpo, la penetración ya había tenido lugar, eso sólo era el striptease ritual (da mucho morbo hacerlo vestidos, pero un poco de carne vista no sienta mal aunque sólo sea para ver qué es lo que estás comprando).
Pero no fue sólo un polvo rápido, no, fue una orgía (o un gang bang de esos) tu te pones y van pasando uno por uno metiéndose hasta la empuñadura y corriéndose dentro... de una carcasa vacía, porque recordad que yo estaba en la puerta observando el espectáculo, algo tengo de voyeur...
Mi cerebro trabajando a toda velocidad mientras mi cuerpo sonreía embobado una y otra vez, que si el cambio de ritmo, que si el acorde diferente y la armonía que crea, que si la maravillosa dejadez del artista, que si el grito apasionado, que si la inflexión de voz, que si el doble sentido, que ése el timbre en ése estribillo, que si un piano, que si la interpretación, que si... y todo para aguantar y no desaparecer, mecanismos de defensa contra lo que te supera.
Es como sentir cómo nacen las religiones, ante lo incomprensible buscas magia que te ayude a estar cuerdo (sobrevivir) al día siguiente. No tenía lógica pero ahí estaba, gente hurgando por mis sentimientos y pasándoselo bien. ¿Alguien ha oído hablar de la telepatía? Pues eso.
Y todo esto porque os conozco y sé lo que ponéis en cada versión, joder! si yo mismo lo hago con otros! esa mezcla de urgencia, ensayo (más bien poco), error y pasión, autores recreando autores, qué pedazo de lujo!!! y yo que lo vi con mis propios ojos sobre mí!!!
Más aún, dioses a los que yo he venerado tantas veces cantando en el coche sus plegarias y oraciones que, no sólo están haciéndome los coros (lo cual ya es un subidón de la leche) sino que tras devorarme me están regurgitando a su manera...
En fin, era lógico que sólo dejara entrar a una carcasa y yo me quedara fuera, agradezco al séptimo sentido que me avisara de que esto iba a ser demasiado raro incluso para mí.
Aarón Sáez, Jass, Isaac Aledo, David Moya, Juana de Lunares, Raúl Frutos, David De Gregorio, Diego Cantero, Domingo Pérez, Felipe Hernández, Pepe Cutillas (¿¡tu también, hermano mío!?), Antonio Luis... Mi venganza (fría) será terrible, apocalíptica, directa. Antonio Castro, Javi Arabit, Antonio Palazón... no me olvido de vosotros, cada uno recibe lo que da. Avisados quedáis.
 

(ENERO 2007) NUEVO DISCO "POR LA CAUSA"

Una breve reflexión sobre el mismo:

Trilogía inicial:

Después de sus primeras experiencias como productor con su "Trilogía republicana", vuelve este cantautor a sorprendernos con un nuevo trabajo.

Si en sus primeros discos Jesús se ocupó de toda labor de responsabilidad básica: compositor, intérprete, productor y editor... ahora comparte con su hermano, Pepe Cutillas, este trabajo. En "Por la causa" todos estos roles han sido compartidos al 50%. Incluso hay canciones en las que uno ha compuesto la música y el otro la letra.

Comenzar desde la nada haciendo una trilogía como la que hizo anteriormente fue una apuesta arriesgada, riesgo que se vio recompensado con un excelente resultado. Pero quizás lo suyo hubiera sido comenzar de otra manera, apoyándose en los conocidos y amigos en todas las labores propias de la realización de un cd. Ése suele ser el camino de casi todos los músicos, comienzan siendo un grupo y acaban evolucionando a solistas. En este caso parece ser que se quiera evolucionar a la inversa. Lo que no pudo ser entonces, sí ahora.

De esta manera, al igual que en la serie  "La guerra de las Galaxias", Jesús comenzó por la segunda parte. Hizo lo que en buena lógica hubiera sido un trabajo de madurez en solitario al comienzo de su carrera, y ahora es cuando comienza un proyecto compartiendo los riesgos y la producción con otros músicos.

Si esto ha servido para llegar al resultado que escuchamos en cada una de las 17 canciones que componen este nuevo disco, ha merecido la pena.

Ya veremos por donde sale en el siguiente trabajo.

Y con quién.

(OCTUBRE 2006) GIRA DE CONCIERTOS POR LITUANIA

Durante una semana ha recorrido gran parte del país Báltico. Esta es la crónica:

"Por recapitular y por el gusto voy a intentar reflexionar sobre la gira de conciertos en Lituania.

7 días y 7 noches (una experiencia báltica)

Comenzó de madrugada. El Ulises se despertó a las 5.00. Tras dormirle, por ver la hora, encendí el móvil. Se me pedía la clave. Al segundo número me pareció enormemente complicado el completarla y total, daba igual, pues en el pasillo había visto que eran las 5.00 y el despertador sonaría a las 5.30. Tentación ¿me acuesto de nuevo o no? Por lo del calorcito y la ternura me vuelvo a acostar sin darme cuenta de que al no completar la clave ACABABA DE DESCONECTAR EL DESPERTADOR DEL MÓVIL.

El siguiente llanto de Ulises tuvo lugar a las 7.00 (puntual, otro tipo de despertador). ¡Horror horroroso! El vuelo sale a las 7.50 de Barajas, Terminal 4. Nunca diez minutos dieron para tanto, el caso es que a las 7.10 estábamos abajo con todo en un taxi. Al ser relativamente temprano no hubo mucho atasco y llegamos a las 7.30 a la terminal. ¿Todavía a tiempo?
Si conocéis la nueva terminal 4, salidas internacional, hace un párrafo sabíais la respuesta a la pregunta. 55 minutos antes de la salida del vuelo, se había acabado la recepción de equipaje (5 minutos antes de levantarnos) porque la terminal es tan grande que se usan trenes para moverse dentro de ella. Todo el esfuerzo para nada, HABÍAMOS PERDIDO EL AVIÓN.

Llamamos a la compañía aérea y un acento con tipo nos dijo que no había nada que hacer, ni IDA Y VUELTA ni nada, todo a la basura y a pagar de nuevo si queríamos viajar. Efectivamente, pagamos de nuevo (otro taxi) y volvimos a Madrid hundidos en la más absoluta de las miserias (y creo ser optimista, no lloramos porque el susto todavía era mayor que el dolor, cuestión de tiempo).
Nos dirigimos a la sede de la compañía CZEC Airlines para ver si se podía hacer algo (por inercia y desesperación diría yo) y allí una amable azafata nos cambió el billete para un vuelo esa misma tarde.

Nunca en mi vida he pagado 147 euros de penalización con más alegría.

Por supuesto esa tarde estábamos en la terminal (y ya van tres taxis) cuatro horas antes de despegar, de hecho fuimos los primeros en facturar.

Llegamos a Lituania de noche y nos esperaba en el aeropuerto una furgoneta roja de la organización. Furgonetas, autobuses y taxis (bastante más baratos que en España) fue la forma de movernos por allí todo el tiempo.

La organización:

Eficiente y personal. Un colectivo de voluntarios a los que gusta la canción de autor (bardos nos llamaríamos allí los cantautores) y que ponen su tiempo y energía para escuchar a los poetas cantarles en su propia lengua. De paso, conocen gente del exterior y se ejercitan en la coordinación de conciertos y road managing (algunos estudian de eso en la Universidad, como rama especializada de empresariales, y les viene bien de curriculum).
Hemos de tener en cuenta que aunque su esfuerzo empieza antes del verano y se extiende durante varios meses, durante esa semana están a disposición del evento casi 24 horas cada día, un trabajo enorme que sólo se entiende por amor al arte. Así han sacado adelante durante 4 años un evento que podría ser similar allí (guardando las distancias, es un pais con sólo 3 y pico millones de habitantes) a la mar de músicas de aquí, y no exagero, el concierto final fue retrasmitido por la televisión primera estatal en horario de máxima audiencia (afuera estaban los camiones para atestiguarlo, que yo tenía otros temas más importantes que verme en la tele en esos momentos).

Y de televisión sigo hablando ya que fue mi primera experiencia del día siguiente. Levantarme a las 6.30 para una entrevista y una canción en un magazine televisivo matinal (de hecho, una amiga me dijo que su madre le había llamado por teléfono cuando me vio cantar sorprendida de que mi hermano, que había estado allí un año entero, nunca había salido y yo en menos de un día me había marcado un cantecito catódico). La televisión pública tenía el formato y los medios de una regional importante de por aquí, pero para lo que era, de sobra. Entrevista en inglés con traducción directa, como iba a ser  normal todo el tiempo, traducción y traducción a todas horas.

Acabé el programa y cogí un taxi al hotel que salíamos de gira. María y Ulises (mi familia) se quedaban en Vilnius durante tres días y yo me iba a la aventura con dos daneses, un ucraniano y tres lituanos.

Habeis de saber que el idioma franco de los paises del este es el ruso y sólo los jóvenes con algo de formación e interés hablan inglés. De los 7 que íbamos en la furgo, 3 hablábamos inglés, 3 ruso y uno (el mánager) hablaba ruso e inglés, esto es, podía traducir y hacernos de nexo.

Llegamos al conservatorio de Klaipeda (primera parada) justo a tiempo para probar sonido. Klaipeda es una ciudad portuaria bastante grande que tiene su principal atractivo turístico en un brazo natural de tierra (como La Manga pero con árboles y chalets de lujo en vez de torres de apartamentos). Gracias a esa península guarda un mar interior que resulta ser desde siempre un puerto natural privilegiado del Mar Báltico, tan es así, que en el sur de ese mar, Rusia continúa manteniendo un territorio (una provincia aislada en plan Gibraltar).

Entre pruebas y pruebas me escapé a dar una vuelta por un parque cercano que tenía cientos de esculturas contemporáneas. Al no entender lituano, supuse que el parque era conmemorativo del proceso de independencia de Lituania (tan cercano en el tiempo), no sé si lo era o no, pero la suma de las esculturas, las piedras, los árboles en otoño y las nubes que amenazaban lluvia daba una atmósfera onírica que me hizo olvidar que estaba en el centro de una ciudad.

Para el concierto había diseñado un artificio. Como no iban a entender mis canciones en castellano, me presenté por sorpresa como si yo fuera mi road manager español, para ensayar estribillos, palmadas y gritos. Tras el ensayo me despedía de mi personalidad ficticia y el presentador me presentaba por mi nombre real. Volvía al escenario como Jesús Cutillas (esto es, me quitaba las gafas de sol) y comenzaba a cantar con la complicidad divertida del público. El artificio salió bien y he de decir que lo repetí en cada ocasión en que el escaso número de canciones a interpretar (de 2 a 4) y la imposibilidad de comunicarme con la letra de las canciones, me hacían buscar el encuentro artístico por otros medios.

Era terrible tanto viaje para al final cantar menos de 4 canciones por concierto, pero lo importante era el resultado final: varios cantautores de distintos padres, madres, cultura e idioma... entreteniendo gratamente al personal. En fin, lo de siempre, por la causa y el ego a casa.

Acabamos el concierto y fuimos a buscar cena, todo estaba cerrado, así que acabamos comiendo pizza y stalka (una bebida autóctona de altísima graduación que  te quemaba la garganta como el aguardiente más garrafero). Por cierto, tan grande era la pizza que me pusieron, que pedí una caja para guardar las sobras ante las risas de mis compañeros, risas que se volvieron agradecimiento al día siguiente, cuando antes del concierto y por no poder comer en condiciones, teníamos tal hambre que desaparecieron todos los retales en un santiamén.

Esa noche dormimos en un albergue de estudiantes y yo compartí con Sergei una experiencia de comunicación singular: intentamos encontrar palabras que en ucraniano y castellano fueran similares, celebramos cada encuentro como si fuera el colmo de la felicidad, día, cojín, luna, noche, sol, mamá, azúcar... y pocas más que ya no recuerdo. Conclusión, yo en Ucrania o él en España, lo íbamos a tener bien jodío para comunicarnos (supongo que eso ya lo han entendido todos los inmigrantes que en el mundo han sido, pero yo lo viví intensamente entonces).

Al día siguiente dimos una vueltecilla por la ciudad e incluso paseamos por el muelle. Allí descubrimos sorprendidos que un enorme edificio moderno del centro de la ciudad con forma de K, encajaba perfectamente con un edificio anexo hasta parecer (cosas de la perspectiva) un cubo. Ese efecto sólo se producía en el puerto. Y tuvimos una animada conversación polilingüe sobre arquitectura postmoderna.

Nuevo viaje, a Siauliai, otra ciudad en el norte de Lituania. Si el primer concierto fue de lo más cálido, este segundo fue gélido. No por el público, sino porque el local era un enorme sótano de cemento (con luces de discoteca, eso sí) sin calefacción. Los nativos nos decían que no encendían la calefacción porque para ellos todavía no hacía frío. Teniendo en cuenta de que allí llega a hecer veinte y pico bajo cero en invierno sería creible, sino fuera porque bastantes de ellos estaban escuchando el concierto CON ABRIGOS PUESTOS.

El día anterior (en Klaipeda) al final del concierto, los dos daneses (una simpática pareja de alrededor de 50) nos hicieron subir al resto a cantar y bailar una bonita canción de la, la, la... sorprendidos de nosotros, subimos a hacer el ganso un rato. Eufóricos, los daneses nos propusieron repetirlo al día siguiente como cierre de concierto y para dar sensación de que todo tenía una unidad. Yo me temía (la cara es el espejo del alma, en cualquier idioma) que el ucraniano y el lituano no estaban por la labor, pero no dije nada porque a mí no me importaba (de hecho, me gusta hacer el ganso y más en un pais extranjero donde nadie me va a volver a ver, supongo)... sea como sea, ese día en Siauliai, los bardos guiris se escaquearon (a hincharse a vodka en un bar cercano, supongo) y en el apoteosis final no aparecieron. El apoteosis lo fue menos (aunque yo descubrí que el acordeonista danés no tenía cosquillas) pero se vio compensado de sobra con el cabreo que se cogió la danesa en los camerinos: que si eso no era profesional, que si es un acuerdo hay que respetarlo, que si es una inmadurez no decir que no cuando piensas que no... y, como castigo, les hizo silencio despectivo durante el viaje a la cabaña rural que nos sirvió de albergue esa noche.

Pero la necesidad hace amigos. Ya nos habíamos acabado la pizza y no había nada para cenar en el quinto pepino en el que estábamos, así que cada uno rebuscó en su equipaje y entre el queso del ucraniano, unos pasteles de manzana del concierto, la stalka del conductor (que celebraba su 62 cumpleaños esa noche y nos obsequió con un par de canciones lituanas de borrachos), unos panecillos y algo de fiambre de no sé quien, improvisamos una cena compartida que nos reconcilió un poco (de hecho el cantautor lituano chapurreó algo que la danesa interpretó como excusa y yo como la constatación de que comunicarse con 48 horas de compartir idiomas es practicamente imposible... y es que se me había olvidado decir que el traductor ruso-inglés que teníamos, había vuelto esa tarde a Vilnius, así que los 3 y 3 eran más dos grupos que nunca).

El Jueves por la mañana nos levantamos en una hermosa cabaña en un bosque con aserradero, un antiguo molino restaurado que los escolares de la región visitaban a modo de museo (por allí estaban pululando los que hubieran podido ser mis alumnos lituanos), un lugar paradisíaco al lado de un río con varios puentes de madera. De uno de ellos se podía saltar con un columpio al agua en plan tarzán, lamenté no estar en verano, porque aseguro que la poza era una tentación a la que sólo gracias al pelete de la mañana me pude resistir.

El resto del día lo pasamos en Panevezys (tercera ciudad de la gira), desayunando, comiendo, merendando y cenando en un bar pintado por un famoso pintor local, sí, no sólo me refiero a que habían cuadros suyos (que también) sino que diseñó el interior y se encargó de pintarlo haciendo de cada pared un fresco. También dimos una pequeña vuelta por el pequeño centro del pueblo, sonorizamos y tocamos en el coquetón y eficiente museo local. Panevezys es la capital de una provincia del norte en la que la vida cultural no es muy agitada que digamos, el concierto este de cantautores debe ser todo un acontecimiento allí, porque había gente hasta en las escaleras. La ciudad me sorprendió porque los miles de habitantes vivían en casas bajas con terreno alrededor y separadas por unas calles sorprendentemente anchas (de dos carriles con arcén), pareciera que la ciudad fue diseñada para ir en coche a todos sitios al modo de lo que sale en las películas americanas, pero tampoco había tantos coches, supongo que lo hicieron en previsión de.

Allí me contaron sobre la independencia de los países bálticos, un suceso que todavía tienen muy presente pues no hace ni 20 años de él. Según parece, el acto central fue una cadena humana entre las tres capitales bálticas en la que participó más de 3 millones de personas y todos a la vez cantaron una canción (por eso la llaman la “singing revolution”). Estuvimos en el lugar de la ciudad por donde pasó la cadena y era un simple pradera con 13 cruces (en memoria de los 13 muertos que costó la independencia) y realmente me emocioné, no por el paisaje (está entre dos carreteras en un parque bastante soso) sino por la idea de pensar en la organización  del acto, tantos millones de acuerdo en el mismo día, yendo desde cientos de kilómetros a ocupar cada uno su lugar y cantando a la vez... ufff, no me extraña que los rusos les dejaran ser independientes, quien es capaz de eso es casi capaz de cualquier cosa.

Esa noche volvimos a Vilnius a dormir al hotel. Yo me reencontré con Ulises y María y dormí muy a gusto, calentito y en casa por fin.

Vilnius. La capital de Lituania es una ciudad en medio de unos bosques (tantos y tan hermosos son los árboles) que en otoño multiplica sus colores con cada hoja. Tiene miles de iglesias (quizás no tantas, pero esa impresión me daba)  con las influencias ortodoxas, católicas, judías y otras variantes... cruce de caminos entre la influencia centroeuropea y la rusa. Pero es una ciudad que al  abigarrado casco antiguo y sus cuadriculados ensanches, se le está sumando la vorágine constructora contemporánea, grúas en todo el horizonte y contrastes hermosos como el que hace el edificio del nuevo ayuntamiento supermoderno con casas oscuras de madera (que están intentando derribar para que los pobres se vayan a otro sitio, lo de siempre). Y ahí se encuentra lo que más me llamó la atención de la ciudad, había lugares en los que parado y haciendo una panorámica de 360 grados podías ver un bosque con una casita de cuento de hadas, un enorme edificio de metal y cristal, un viejo mercado soviético, un bloque de apartamentos, un garaje… En fin, quizás sea la belleza del otoño pero me encantó.

¿Y mi actividad por allí? Pues giraba alrededor de la “teacher house”; un centro de arte que agrupaba desde conservatorio y talleres de pintura  para niños hasta exposiciones de bibliofilia o montajes vanguardistas, todo ello en un enorme edificio (ocupaba toda una manzana) de más de 100 años. Allí estaba la oficina del festival y de allí salíamos a donde teníamos que ir a cantar, que no estaba muy lejos, de hecho estaba en frente, una preciosa iglesia barroca donde no había culto (pero sí mucho eco) que se utilizaba a modo de salón de actos del centro.

En aquel edificio dimos los dos conciertos más multitudinarios de la gira, la iglesia llena y mucha expectación, supongo que por la participación de las estrellas locales, los que para ellos eran Aute, Krahe o  Miguel Bosé (lo digo con conocimiento porque en un momento me senté detrás y a mi lado unas jovencitas se derretían en comentarios sobre alguno de ellos, no hacía falta saber lituano para entender qué estaban diciendo). Bueeeno, también supongo que alguien iría con ganas de ver a los guiris de ese año, de hecho me consta que una joven me comentó que el irlandés le había gustado mucho el año pasado y cuando se enteró que venía, pues que quiso volverlo a oír. Creo que la gente se lo pasaba bien en general, tampoco había tiempo a aburrirse, si uno no te gustaba, eran dos o tres canciones y en seguida venía otro exótico carácter y a ver qué hacía. Por cierto, un saludo Nacho, da gusto que te escuchen españoles con buen gusto.

El concierto más largo lo di el sábado en la “teacher house”, en una sala de conciertos pequeña que tienen para estas oportunidades, allí pude tocar durante 40 minutos con un público que participaba estupendamente en los experimentos que propuse y que pagó cerca de 7 euros por asistir al concierto (tocábamos sólo dos, el de las islas Feroe y yo) lo cual dice mucho de su interés por la música, allí, es un pasta. Por cierto, en todos los conciertos se cobraba asistencia, con eso se ayudaba a sufragar los gastos de viaje y estancia de los participantes (subvenciones culturales y de empresas no eran suficiente).

El sábado tuve un segundo concierto (el único doblete) a partir de las 22.00h en un bar español. El bar era una galería con grutas en un sótano, al estilo de las casas cueva andaluzas, decorado con aires postmodernos pero que a mí sí que me recordaron lo hispano. Lo digo porque el dueño, un dj alternativo de la escena local, me decía que no lo había diseñado pensando demasiado en lo folclórico, pero hombre, mantillas sobre las lámparas, lunares en las paredes... qué quieres, sólo le faltaba un toro de plástico y una bailarina, porque la música de rumba fusión sí que sonaba. El caso es que me metieron allí, en una sala donde la gente estaba cenando (los bares allí no son sólo de copas, en todos sirven comida a todas horas) y charlando de sus cosas y se suponía que tenía que hacer un concierto. Suspiré, me lié la manta a la cabeza y comencé a desgranar todos los tópicos que conocía (poromponpero, no estamos locos, la bamba) mezclándolos con lo más aflamencado de mi repertorio y poco a poco la gente se empezó a animar, al menos dejaban el cubierto para escuchar y mirar donde yo estaba, algunos. Incluso en algún momento me acompañaron con palmas bien hechas (repicadas por uno de Cádiz que estaba por allí haciendo negocios inmobiliarios, “si corre el rumor de que hay chollos, entonces es que ya no los hay”, concluía resignado por el mal panorama que estaba viendo para sus intereses, eso sí, me invitó a ir a un salsa club a bailar después del concierto, algo que amablemente decliné porque yo no estaba tan sólo en país extraño). El caso es que a mitad del concierto comprobé que incluso me lo estaba pasando bien y que podía acabar con buen rollo ¿por qué no? Y eso hice.

Por ir finalizando mi historia, diré que nos hizo buen tiempo y pudimos callejear, subirnos en autobús como cualquiera y tomar café y pasteles autóctonos, el pan de la abuela con ese sabor a especias que todavía no sé identificar, una cerveza deliciosa que entraba como el agua (del tiempo, eso sí, allí la cerveza no se toma fría, supongo que en invierno dará igual, incluso se agradece), comidas baratas en bares entrañables (no fumadores, que la legislación contra el tabaco es la misma que aquí, aunque el tabaco es muchísimo más barato, un cartón 12 euros)... pero por encima de todo, una decisión: si me volvieran a invitar, diría que sí.

Postdata:

Al volver a España un taxista nos hizo el viejo truco de “¿por dónde quereis ir?” e ingenuo de mí, piqué. Yo iba en el asiento de detrás y cuando le decía la calle, ya era demasiado tarde para torcer (o con  dudas me lo hacía ver así, tampoco soy un especialista en Madrid de madrugada)) con lo que torcía en la siguiente y así dábamos un bonito rodeo. Resultado, pagar más del doble de lo que hubiera costado ir directamente. Mala manera de acabar lo que mal empezó. De todo hay."

(18-05-2005) EL GRAN EXPERIMENTO: JESÚS CUTILLAS SERÁ PAPÁ

Gran noticia. El anfitrión de esta web, Jesús Cutillas, será papá dentro de pocos meses. Nos hace llegar una breve reflexión:

"Cada década, año más o menos, me veo envuelto en nuevos compromisos que le dan a mi vida personal mayores cotas de experiencia. Son grandes proyectos en los que participo y que me marcan desde ese momento en adelante. Si mi primera década fue la creación de mi personalidad (jugar y ser amado), la segunda se vio marcada por el estudio (razón y cultura) y la tercera por el compromiso socio político (ética de no violencia activa), la cuarta lo ha sido por el trabajo constante (musical y otros...). Parece ser que la quinta década (40 y tantos) va a suponer otro motivo de crecimiento encarnado en un ser humano que, a modo de espejo, me devolverá el fruto de cada uno de esos momentos... para luego crecer según la historia y la sociedad le vayan haciendo decidir (lo mismo que me pasó a mí). Creo que en todas las décadas me fui preparando poco a poco para lo que iba viniendo, espero estar preparado ahora para amar, tanto como para hacer feliz a quien ha sido (y será hecho) con partes de mí mismo. Compartir, un hermoso objetivo."

(18-05-2005) ¿PARA CUÁNDO HABRÁ NUEVO DISCO DE JESÚS CUTILLAS?

Jesús Cutillas está grabando su cuarto álbum, junto a su hermano Pepe Cutillas y el músico californiano Dayton. Se llamará "Por la causa" y estará firmado por Cutillas y los autónomos. Que nos lo cuente:

"El que está resultando el cd más largo y complicado (sí, amigos, incluso más que el excelente “Clave de sol 3”) de la historia, continuará siéndolo por muuucho tiempo más, resulta que como Dayton se va a Hamburgo por cuatro meses, pues que nos hemos quedado plantados a falta de meter algunas cuerdas, metales y un par de coros (porque si no, ya podríamos empezar a soñar en ponerle fecha de finalización al máster)... Afortunadamente Cutillas y los autónomos seguirán peleando por las causas aunque sin música plastificada que los materialice. Pero lo importante es la intención ¿no?. Y ésa no falla, estamos en ello..."

(18-05-2005) NUEVA COLABORACIÓN EN UN DISCO COLECTIVO. CÁNTIGAS 2005.

Jesús Cutillas fue uno de los doce seleccionados para participar en el concurso nacional de canción de autor Cantigas de Mayo 2005. El certamen, celebrado entre el 4 y el 7 de mayo, tuvo como vencedor a David de Gregorio, argentino afincado en Murcia. Próximamente saldrá publicado un disco recopilatorio con una canción de cada uno de los cantautores participantes. ¡Enhorabuena, Jesús!.